sábado, 2 de julio de 2011

Centenario

Arequipa (Agencia Fides) – Las Franciscanas Misioneras de María (FMM) iniciaron las celebraciones por el Centenario de su presencia en Perú. El Domingo 16 de mayo, Mons. Javier del Río Alba, Arzobispo de Arequipa, celebró una Santa Misa en el Colegio de Santa Rosa de Viterbo, durante la cual destacó el importante trabajo realizado por las religiosas en la ciudad y en la provincia de Arequipa. “Es importante dar una educación católica a los niños para que puedan crecer con valores, de modo que más tarde en su vida, tales valores se reflejen en sus acciones”, dijo el Arzobispo a los estudiantes, docentes y personal administrativo del instituto de instrucción de Santa Rosa de Viterbo, cuya gestión depende de las religiosas Franciscanas Misioneras de María.
El Obispo felicitó a las religiosos porque bajo la inspiración de la fundadora, la beata Sor María de la Pasió, realizan su trabajo pastoral en las zonas más lejanas y remotas, como los distritos de Melgar y Huanca. “Las generaciones de muchachas que son ahora el orgullo de la Iglesia y que trabajan con éxito en diversos campos de la sociedad, reflejan el trabajo infatigable que habéis llevado a cabo”, concluyó el Pastor de Arequipa. Las Franciscanas Misioneras de María (FMM) llegaron a Perú por pedido del Arzobispo Mons. Francisco Mariano Holguín Maldonado, de la Orden Franciscana. “Somos hermanas consagradas que hemos escogido seguir a Cristo a través del camino misionero propuesto por Sor María de la Pasión, nuestra fundadora”, dijo sor María Remei Pelach Feliu, superiora de la comunidad. “Como nuestra fundadora nos esforzamos en vivir en comunidad y nos dedicamos a la oración y al servicio de la misión universal”.

¿Como se siente convivir entre tantas nacionalidades y culturas distintas?

R: Vivir entre tantas nacionalidades se siente bonito porque vas aprendiendo las costumbres de los demás y compartes sentimientos,emociones y anécdotas y muchas por cierto agradezco tener la suerte de poder hacer esto algo que me gusta y algo en lo que a la vez ayudo a la gente, además nosotras vamos contra la discriminación.

¿Como Dios te llamo a seguir este camino?

R: Bueno, Dios me llamo a seguir este camino cuando de pequeña sentía un gran amor hacia Él y era algo único porque cualquier persona no siente lo que yo sentí y bueno en mi juventud me interese más y me di cuenta de que esa era mi vocación: Llevar la Buena Noticia de Dios hacia los que lo necesitan.

¿Cuál es tu motivo para ayudar?

R: Para mi el motivo para ayudar es la satisfacción que siento al ver las caras de las personas alegres llenas de vida que me dan fuerzas para seguir ayudando darles a conocer como es Dios que los ama a todos igual y siempre nos trata de dar lo mejor ese es el motivo. Dios siempre nos tiene presentes.

¿Te sientes contenta siendo una FMM?

R: Si, me siento muy orgullosa de ser parte de esta familia, nosotras somos muy unidas y es por una razón: Nuestro Señor, porque Él nos ayuda sin recibir nada a cambio solo amor el quiere recibir de nosotros amor nada más y creo que mi mensaje debe llegar a cada rincón de nuestro hogar; doy gracias a Dios por haberme puesto en el buen camino de su palabra.


FMM: Historia

Fundada en Ootacamund, India, por la Beata María de la Pasión, la Congregación de las Franciscanas Misioneras de María se expandió rápidamente por varios lugares de Asia, norte del África, Europa, siendo Francia desde donde parten hacia Canadá y al Perú. El 4 de marzo de 1911, a solicitud de Monseñor Mariano Holguín, llegan a Arequipa para atender a las niñas y jóvenes pobres. Con una bienvenida premonitora, Monseñor Holguín recibió a las fundadoras diciéndoles: “Quédense aquí, les daré un pobre nido y allí les veré crecer y multiplicarse”. sus palabras se cumplieron, pues en estos 100 años, llegaron a ser más de 100 hermanas peruanas.
Cusco fue el segundo lugar que acogió a las Franciscanas Misioneras de María en 1913; luego Lima en 1919. Las audaces misioneras saliendo de Ocopa y atravesando montañas y ríos llegaron a tierras loretanas –Requena– en 1919. Los Padres agustinos las reciben en Iquitos, en 1920; posteriormente en Yurimaguas los Padres Pasionistas les dan una agradecida bienvenida. Así, viviendo al estilo de María y de Francisco, fueron insertándose allí donde “Jesús no ha sido anunciado”, trabajando sobre todo con las mujeres; apoyando a los
niños/as menos favorecidos, con un abanico de posibilidades en el campo apostólico.
En estos cien años, cuentan también con mártires y hermanas llevadas a los altares por el
Papa Juan Pablo II.
En este Centenario, la Congregación expresa su “gratitud al señor, a la Iglesia local y a todos los que trabajan con nosotras directa o indirectamente en las diversas tareas, a nuestras ex alumnas, bienhechores y a todo el pueblo peruano. Por su acogida, su alegría y su gran espíritu fraterno y solidario, nos han animado a continuar sembrando la semilla de la Buena Noticia viviendo el 
Carisma de María de la Pasión.